viernes, 13 de febrero de 2009

Pregunta:

¿Soy yo o nos están invadiendo los pinches chamaquitos pepenches de Disney Channel, Nickelodeon y demás programas tetos donde no tienen más de 15 años y hablan, visten y se quieren comportar como de más de 30, y que por alguna extraña razón tooooooooooooodos cantan y ya tienen su propia banda de "rock-pop"?*
Yo pensé que al terminar High School Musical este asunto iba a decaer, pero nooooooooo!!! ya vieron su pinche minita de oro en la explotación de menores de edad con implantes de silicón, maquillaje por kilos, ropa de prostis y videos sexosos... y pregunto también ¿¿¿quéeeeeeee carajoooooo le sucedeeeeeeee al hermano menor de los Jonas Brotheeeeeeeeeeeeers???!!! ¿¿¿Por quéeeeeeee se empeña en cantar como si estuviera guacareandoooooooooo?!!!!!!!!!!!!!!!!!!
*No tienen que contestar.

viernes, 30 de enero de 2009

I (L) Murphy's Law

Realmente podría escribir un post de esos en los que comienzo diciendo que será algo resumido pero que después me emociono y le entro al debraye que me hace explayarme a mi máximo, despotricando contra quién sé yo, desahogando mi enojo, echando verborrea, terminando con un post como de cuarenta y siete párrafos que al final diga "perdón, otra vez no fui breve", pero esta vez no lo haré, querido blog.

Incluso cuando volví a experimentar la Ley de Murphy unas ochenta y cuatro veces en este no-tan-bello inicio del tampoco-tan-bello 2009.

Y es que después de arrojar el caviar* a gusto durante los últimos 2 meses del año, después de haber sido diplomáticamente liquidado de aquella bonita empresa donde me dijeron "firma tu renuncia pero no te creas, sí te vamos a pagar liquidación, es un favor que te estoy pidiendo como cuates", a lo que yo contestaría "vete al carajo, como cuates"; pues realmente me puse así como que a rumiar en lo más adentro de mis adentros (bueno, no taaan taaaaan adentro), y llegué a la conclusión de que no soy descendiente directo de Carlitos Slim, en pocas palabras, se me estaba acabando la lana.

Fue ahí cuando el espíritu santo bajó del cielo (del kiosko de la plaza central de Tampico) en forma de palomita gris y le aventó un seeendo, floreado y maravilloso medio litro de popocita al cofre de mi coche, para después iluminarme con sus bellas palabras: "ya ponte a trabajar, pinche huevón".

Y sí, pues me acordé que tenía como año y medio queriendo abrir mi empresa de mercadotecnia, ya saben (¿saben?), investigaciones de mercado, campañas publicitarias, imagen corporativa, e-te-cé, e-te-cé, e-te-cé. Entonces pues así básicamente dije "pos la abro", y pos que la abro. Me conseguí unas oficinas que pinté yo mismo myself moi, le aventé 3 escritorios y 2 compus, contraté un diseñador gráfico de lujo, una asistente-cotizadora-secretaria-recepcionista-all-in-one super eficiente, me puse al tiro con una contadora que me explicó qué pepe con los impuestos (HUEEEVA TOTAAAL MALDITA BUROCRACIA FISCAAAAAL), contraté teléfono, puse internet, hice remodelaciones aquí y allá, no, no, no, hasta parecía que me estaba casando y acondicionaba mi nidito diamour.

Y se preguntará usted (o no se preguntará usted, digo, cada quien...) ¿y en qué te jodió la Ley de Murphy esta vez, oh guapérrimo y excelso Mr. Cougar? Pues bien, qué bueno que lo preguntas, ya me hiciste derramar 250 mililitos de bilis -otra vez-. Porque primero hubo fuga en el baño, luego la pintura de un cuarto se empezó a despegar por no haber limpiado bien la pared, los clientes tienen un mes sin pagar aún cuando yo puse dinero de mi bolsillo (digo, no es como que yo traigo un chiiiiingo de lana en mi bolsilo, de hecho ni me gusta tener dinero en mi bolsillo, porque luego ahí andan sonando las moneditas "shhiiishhh, quishhh, shhiiishhh, quishhh, shhiiishhh, quishhh", bueno usted me entiende), la asistente-recepcionista-all-in-one-betaversion1.0 ya pasó a mejor vida (o sea un empleo donde le pagan mejor), el internet falló las dos primeras semanas, después se cayó el servidor de correo y hospedaje de la web durante una semana completita, no me llegaron correos importantes que me hicieron perder clientes no-tan-importantes ("ayyy Mr. Cougar no digas esooo, todos los clientes son importantes") pero al fin clientes, los proveedores parece que te estuvieran haciendo un favor de venderte, y como otras veintisiete cosas que ya se me olvidaron y que voy a recordar cuando esté en la cama a punto de dormir y sin algo en qué apuntar, porque de eso se trata la Ley de Murphy.

Disculpe usté tanta babosada, a mí se me hace que ese pollo que me comí hace rato murió de cosquillas. Me lleva el carajo, otra vez no fui breve.

*Tirar la hueva.

jueves, 22 de enero de 2009

Más dudas con respecto a la farandulilla musicalilla

1. No me sorprende el hecho de que Hilary Duff haya decidido finalmente incluir a un pinche negro en su nuevo video, haciéndole segunda mientras le pronuncia frases soeces sugerentemente sexosas. Tampoco me sorprende que vuelvan a maquillarla y vestirla como la zorrita depravada que es o que se propone ser, de hecho no es para nada molesto y al contrario, es algo que el género masculino en general le agradece a sus asesores de imagen. Lo que no entiendo es porqué carajos tiene que darle en la madre a una canción tan emblemática de Depeche Mode. ¡¡¡¡¿Por qué?!!!!

2. Pregunta: ¿cuál de los tres Jonas Brothers es el imbécil que insiste en cantar como si le estuvieran metiendo un pepino por el trasero?

3. ¿Cuál es el siguiente atrevimiento en el próximo video de la Britney Esparza? Paulatinamente su cantidad de ropa fue disminuyendo hasta llegar a aparecer completamente desnuda (sueño de muchos cumplido), en su video Womanizer. Cuidado: puede que la motivación para muchos haya terminado.

4. Ya en serio, pero ya en serio, díganme la neta: ¿como pa' cuándo la verdadera separación de RBD? Digo... nomás por curiosidad...

5. ¿Qué tengo que hacer para ser el protagonista de uno de estos videos?* Cualquier información porfa pásenla a mi mail.



*PD - Cobro bara bara...

domingo, 18 de enero de 2009

Random flashbacks

  1. Mi primera "novia formal" la tuve a finales de primaria y principios de secundaria, entrecomillándolo porque vamos, a esa edad, a uno como varón le dan hueva esas mafufadas (también a esta edad, pero pues antes más).
  2. Durante la primavera del año 2002, es decir, a mis 17 primaveras, tuve mi segunda "novia formal". Igual de entrecomillado porque realmente con ninguna de las dos se me dio eso de oficializar las cosas por iniciativa propia porque como que faltaba motivación.
  3. Aquella "segunda novia formal" vivía en el D.F., algo que incrementaba exponencialmente lo patético de la situación. Hace unos cuantos días descubrí un texto que me envió, y hace apenas unas horas lo acabo de leer -creo yo- por primera vez; se trataba de la letra de la canción "De las tardes" de Fernando Delgadillo, muy buena por cierto.
  4. Acabo de caer en cuenta que con esa canción como que trataba de decirme que quería que fuera a visitarla más seguido.
  5. Un día me fui de rol a Puebla con mis amigos, y decidimos ir de paseo un par de horas al D.F., le marqué a mi entonces "novia" y nos vimos en un centro comercial. Después de platicar por alrededor de una hora, lo único que daba vueltas por mi cabeza era "no mames qué fea está mi novia".
  6. Un señor nos hizo el favor de tomarnos una foto; me regaló un dije; nos despedimos así como con canción de fondo tipo "Penélope", y disfruté mi última hora en chilangolandia de compras, con mi cabeza dando vueltas diciendo "no mames qué fea está mi novia".
  7. Cuando me encontré de vuelta con mis amigos, uno de ellos me dijo "no mames qué fea está tu novia". Me quedé callado.
  8. Aún conservo el dije. ¿La foto? Ni de pedo...

sábado, 10 de enero de 2009

Resumiendo un resumen resumido del 2008

Pues sí, con eso de que el 2008 fue un año realmente pobre en cuanto a mis posts, que dejaron de ser un medio de expresión y comenzaron a convertirse en un "tengo que postear algo pero no sé qué escribir". Básicamente todo se resume a que me valió para tres cuartos de pepino echado a perder.

Uno de mis mejores amigos me comentó, al iniciar el año, que le gustaban los años pares, por lo tanto, el 2008 sería un buen año, que auguraba buenas cosas y que nos la pasaríamos bien. En agosto, mi amigo falleció, por causas que todavía desconozco, y que no quiero saber, pero que no significa que piense en ello sin provocarme aún ese sentimiento de ingrata insatisfacción que me orilla a decir "por supuesto que pude haber hecho más".

Durante el spring break, me dieron mi propio break, estuve solterito durante un mes, dedicado 100% al trabajo que en ese entonces no era otro más que estar en la playa ayudando a coordinar los eventos organizados por la cerveza mexicana más vendida en el mundo, con edecanes, fiestas, conciertos, cerveza gratis y una que otra table dancer bailando sobre una Hummer que... bueno, pa' qué les cuento...

En el verano, me fue de maravilla: una radiografía de la parte lumbar de mi columna decía que tenía un disco "degenerado", a causa de levantar más peso del debido en el gimnasio un año atrás, ejercicios que me sirvieron para gastar 300 pesos al mes y aumentar apenas 5 kg mal proporcionados en mi cuerpo (no se emocionen, fue en la panza). La consecuencia: pomadas, pastillas, inyecciones carísimas, bolsa de agua caliente y masajes, que me aliviaron nada más por un mes. Las prohibiciones: trotar o correr sobre pavimento, y en general cualquier deporte excepto la natación.

Tuve mi acostumbrada racha de gripe veraniega, esa que me fascina porque me obliga a pasar la semana de mayor calor en Tampico con el aire acondicionado apagado y sin poder tomar bebidas frías.

En septiembre, el neurólogo me diagnosticó migraña. Me prohibió el chocolate, la cerveza, el vino tinto, el exceso de carne roja y el Jarritos de Tamarindo (nah, no se crean, me muero...); al final, la conclusión fue que mi migraña se debía al estrés provocado por mi meticulosa y aprensiva personalidad. El tratamiento incluyó solamente pastillas y solución contra náuseas, lo cual no hubiera sido tan jodido si no se hubiera combinado con mi segunda racha de gripe, que me hizo andar en los viajes de trabajo con una chamarra cuando estábamos a más de 30°C al mediodía y en calidad de bulto al lado de mi jefe y el jefe de mi jefe.

El 15 de octubre pasó lo que supuestamente tenía que pasar, mi novia (bueno, ex) terminó conmigo, porque ya se le quemaban los frijoles por cambiar de modelo. De ese día en adelante, solamente dos veces le lloré, como la nena depresiva que soy: la primera por coraje, la segunda por pendejo (al escribir su post), la tercera por... ah no, me equivoqué de canción. Normalmente, suelo asimilar las cosas en un periodo razonable, como cualquier persona normal. Pero entre tantas y tantas conversaciones que recuerdo con ella (así como me acuerdo de las conversaciones con mis familiares, con mis amigos, con la señora de la tiendita de la esquina, y con mi perro), solamente hay una frase que me sigue asombrando peculiarmente: "cuando murió tu amigo, lo único que sentí fue indiferencia". Quedará para el recuerdo.

En el plano laboral, durante todo el año, recibí el "ya merito te damos el ascenso", que me iba a hacer ganar el triple del pichicachero sueldo que estaba recibiendo, con lo que supuestamente podría pagarme mi maestría a gusto y ahora sí poder cambiar de coche. Y fue finalmente el 31 de octubre que en la empresa decidieron aprovechar la "crisis" y realizar el desquiciado recorte masivo a nivel nacional, que al menos en la agencia de distribución donde yo estaba dejó la nómina administrativa a un 40%, llevándome entre las patas. Me fui como todo un campeón, con todo y mi "promoción"... me promovieron mucho pero a la chingada.

Octubre y noviembre fueron los meses de libertinaje a más no poder; en un mes gasté más dinero en alcohol, fiesta y desmadre, de lo que había gastado en -yo creo- toda mi vida. Me puse ebrio 6 de 7 días a la semana, me atasqué de chocolates, tomé cerveza, whiskey, vodka, tequila, vinto tinto, rosado y blanco, ginebra, ron, comí carnes rojas en exceso y claro, jamás faltó un Jarritos de Tamarindo en mi refrigerador.

¿La migraña? Se fue para no volver, a finales de octubre. Todavía no sé si se la llevó mi ex-trabajo o mi ex-novia. A cualquiera de los dos: gracias mil.

Creo que me aguanté tantas veces una buena lloriqueada, de esas que nomás a mí, a Niurka y a Marimar nos salen igual de chidas, que durante los clásicos abrazos de fin de año (o año nuevo, como sea), mientras abrazaba a mi numerosa familia paterna, iba dejando hombros llenos de lágrimas y mocos... aproximadamente 15 minutos me duró el desahogo, que no significaba otra cosa más que un "chinnnnngasss a tu maaaadreeee piiiinche año 2008 de mieeeeerrrrdaaaa te vassss al caraaaajjjjoooo!!!!!!!!" que salió desde lo más profundo de mi cucharón, ante la inminente aceptación de mis padres, tíos y primos, que parecían leer mi mente y entenderme a la perfección.

Y señoras y señores, los seres humanos tenemos esa asombrosa capacidad de acreditarle la efimería a cualquier cosa, que en el momento en que usted lea este post, el mismo ya estará siendo obsoleto, por el simple hecho de que en el título dice "2008". Ahora bien, deséeme suerte, éxito, salud, dinero y amorrrsss, que yo a usted le desearé lo mismo, incluso si no le conozco, pues de eso están hechos los propósitos de año nuevo, simplemente de buenos deseos.

Desear no cuesta nada, lamentablemente sólo somos un títere más en la obra de un director con demasiada imaginación. Feliz 2009. ¿Feliz? Ya lo veremos... usted nada más vuelva pronto, y sígase chutando mis "resúmenes".

sábado, 20 de diciembre de 2008

Querido Santa, quiero unos calcetines

¿Cuándo han visto que la carta de un niño a Santa Claus contenga esa frase? Exacto: nunca. Entonces, ¿qué demonios les hace pensar que yo o cualquier clasemediero común y corriente tiene esa necesidad insatisfecha de poseer un par más de calcetines grises con rombitos color chedrón*?

No debe parecerles extraño que les diga que me ca-rrr-ga comprar regalos, como a mucha gente igual o más amargados que yo, y es que cada año no te salvas de una: el tráfico, la dificultad para encontrar estacionamiento, la mercancía escogida, aplastada y revuelta. No se diga en Tampico, donde, a pesar de haber mil lugares en los cuales esparcir el aguinaldo y las próximas deudas crediticias, a la raza le gusta ir nada más a Liverpool, la tienda departamental más carera que hay. La otra opción es la "Plaza Tres Arcos", nuestro pobrecito chiquitito centro comercial, del cual estamos bien pero bien orgullosos porque nos hace comprar cosas bien caro pa' sentirnos así de que bien naisss como en ciudá cosmopolita.

La verdad es que yo fui a comprar los regalos navideños a esos dos lugares, pero claro, no estoy tan güey, fui un viernes a las 11 de la mañana, para evitar aglomeraciones y ahorrarle al mundo veintiseis mentadas de madre innecesarias.

Y lo juro, ya no tengo esa actitud emo de "buuh la navidad apesta, bla bla bla, odio a toda la gente, ojalá que se acabe el mundo, Santa Claus es un imbécil..." etc. Trato de no ser tan grinch y tolerar a la gente, a los que manejan mal; a los que en lugar de cambiar su gandalla y chingativa forma de ser, la incrementan; a los que suben al 200% el precio de las cosas; a los que te piden dinero en nombre "delniñodioj", a los que... bueno. Trato de contribuir con la masa comercial que incrementa el consumo, que a su vez, estimula el crecimiento económico -por fugaz que sea-, a fin de cuentas tengo un poquito más de autocontrol y espíritu ahorrativo que el 90% de la población mexicana que por alguna extraña y estúpida razón cree ingenuamente que cuando se termine el 2008 sus deudas en tarjetas de crédito desaparecerán automáticamente por arte de la magia de la virgenchita de Guadalupe y los Santos Reyes.

Nota cultural: Los hombres somos un modelo hecho a la antigüita; solamente vemos en 16 colores, estamos diseñados para percibir solamente cosas concretas y no matices visuales. Así que por favor, cuando pidan sus regalos, absténganse de decir que quieren una blusa color "chedrón", "índigo", "carmín", "fucsia", "carmesí", "bermellón", "granate", "ocre, "alazán" o "añil".

Por su comprensión, gracias, y por supuesto... devuelva pronto (la cena de navidad y año nuevo).

jueves, 11 de diciembre de 2008

Ha llegado

Esa etapa del año en la que siento que tengo que ponerle una palomita o una tachita a todo lo que me propuse al inicio del mismo. Pero me doy cuenta que no me propuse nada, ergo, debería importarme un carajo y no sentirme tan mal. Sin embargo, demonios, ¡¡maldita volubilidad!!

Gracias, vuelva pronto... prometo (ahora sí) escribir algo interesante.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

¿Te acuerdas?

Trataré de hacerlo breve y sencillo.

Hace aproximadamente 2 años y 4 meses, me sentía completamente perdido en lo que se refiere al plano sentimental; algunos amigos me ayudaron de diversas maneras, y fue entonces cuando pude escribir aquel post. Comprendí que no es necesario olvidar a alguien para superar una situación, o para ser exacto, comprendí que me es imposible olvidar cosas, personas, situaciones que han tenido algo de importancia en mi vida; eso es natural. Pasaron algunas semanas, y te conocí a ti, a quien creí y soñé -durante más de 2 años- sería mi novia, mi esposa, mi mujer. "¡Pendejo!" me grita hoy mi conciencia de manera burlonamente cruel. Un mes después de conocernos, decidimos entrar en ese compromiso que sólo exigía la formalización para declararlo oficial. Exactamente un mes después de hacernos novios, te escribí este post... qué cursi. En esos días, tu ex novio era como tener un cadillo en el zapato, y eso me hizo escribir este otro post. Un mes después, cumplí años... y unos cuantos días después, seguía escribiendo y escribiendo y ¿qué crees? otra vez me acordé de ti. No sé si me explico, pero la idea es que, según yo, durante todo este tiempo, seguía siendo yo mismo, pero dedicado a ti, perdido en ti, dejando que mi mundo girara en torno a ti. Y ¿sabes qué? Me gustaba, lo disfrutaba, era lo máximo para mí... y por supuesto, para ti también. Lamentablemente, hubo un momento -sólo tú sabes exactamente cuándo fue- en que dejó de significar algo para ti.

Dijiste que esa vez que me pediste "tiempo" debió haber sido para siempre. Te preguntarás porqué demonios volví a escribir un post ahora que ya no somos nada, sobre todo cuando decías que nunca te escribía cosas bonitas, y sin embargo sí tenía otros posts sentimentalones en el pasado de mi blog. Metafóricamente, eso significaría haber dedicado tiempo para alguien más en el pasado, y no querer dedicarlo a mi presente (que ahora ya es pasado).

Te preguntarás también si seré tan tonto que no he podido olvidarte, después de que ya pasó un mes de que decidiste terminar conmigo tan abruptamente y sin una razón de peso. Te preguntarás si sigo siendo tan terco para creer que todavía necesito escribir un poco más para desahogarme, aún cuando ya formalizaste tu relación con ese que empezaste a querer cuando a mí me dejaste de amar.

¿Sabes qué? Yo también tengo preguntas, y muchas. Como el por qué nos permitiste llegar tan lejos; por qué me llevaste directo a la cima, si cuando estábamos a punto de llegar decidiste soltarme y dejarme caer poco a poco, golpeando con tu indiferencia el ciego e inmerecido amor que te ofrecí, incluso después de la ruptura. Por qué te involucraste tanto con mis padres, mis abuelos, mis primos, con toda mi familia habida y por haber, fingiendo incluso hasta el final que éramos la pareja perfecta, infranqueable, que fue hecha para lograr cualquier cosa juntos, que nada ni nadie nos podía separar... O peor aún, por qué me dejaste entrar tanto en tu vida, en tu familia, en tu ser... conocer todos y cada uno de los aspectos que te rodean, enamorarme de cada detalle que armoniza tu existencia, conocer y aceptar tus defectos incluso llegando a creer que ni todos ellos juntos son lo suficientemente grandes como para superar la más pequeña de tus virtudes. Por qué aceptaste jurar esa frase que dice que "siempre es mejor cuando estamos juntos", haciéndome creer que ni en un millón de años luz me dejarías, porque cualquier obstáculo lo podríamos sortear, siempre que estuviésemos juntos.

Te preguntarás también cómo y a quién he contado tu historia, así como tuviste el descaro de preguntarme qué habían dicho mis papás cuando les dije que terminaste nuestra relación. Te contesté como un caballero, y me llamaste "dramático", ese día que me pediste que fuera a recoger mis cosas de tu casa... y sí, reconozco que fue un tanto dramático el haberte devuelto esas cosas que me recuerdan a ti, además de los cientos, miles de tickets que inútilmente guardé todo este tiempo, desde la primera vez que salimos juntos hasta aquella última comida después de la que me dijiste "ya no siento lo mismo por ti". "Cursi", me han dicho también... y otras cosas peores...

No te preocupes. Pues eventualmente, todo mundo tiene su historia. Así como un día me dijiste tener la tuya, y que tendría que aceptarla si quería estar contigo. Así como decidiste querer borrar la mía como si hubiese sido escrita sobre unos cuantos centímetros de arena a la orilla del mar... ese mar donde te pedí que fueras mía, donde te ofrecí ser tuyo... donde pensé mil veces en lo mucho que tendría que esforzarme para gritarte mis ganas de entregarte mi vida.

Y bueno, tú ya contaste mi historia, a tu manera, muy respetable... tu familia, amigos y otros más que dicen serlo pero que tú y yo sabemos no lo son, ya saben -a tu juicio- porqué terminamos, qué fue lo que pasó, quién fue el culpable, cuándo, por qué y gracias a qué. No niego un poquito de envidia, porque yo todavía no lo sé a ciencia cierta, pero vamos, a estas alturas eso ya viene pasando a segundo término. Así como debería pasar a segundo término para ti, la manera en que yo cuente la historia. Seamos realistas: de tu lado tienes a tu familia, tus amigos y esas personas de relleno; de mi lado tengo a mi familia, mis amigos y ¿por qué no? también unos cuantos de relleno. ¿Ves mi punto? Jamás tuvimos amigos en común... no hay muchas personas que vayan a salir perturbadas a consecuencia del fin de esta relación. Aceptémoslo, a ti te caía bien el 20% de mis amigos (tal vez hasta me excedí), a mí me caía bien menos de la mitad de tus 30 "amigos", yo no le caía bien a más de 3 de ellos, en fin... no hay daños colaterales. Y por supuesto que tuve que morderme una oreja y la mitad de la otra cuando a cualquier miembro de mi familia se le ocurría preguntarme por ti, para terminar con un seco "ya no", perfecto para enmudecer la más escandalosa reunión familiar. Sí, te extrañaron, aunque para tu preocupación, ya dejaron de hacerlo. Ya no preguntan por ti, ya no me miran con ojos condescendientes, ya no me dicen "mereces más que eso", ya lo superaron.

Dramático... dramático. Dramático hubiera sido confiar en mi memoria, pedirle que te olvide aún conociendo mi historia, tu historia... nuestra historia. Dramático hubiera sido tener la esperanza de que incluso esa última vez que te vi, me dijeras que reconocías estar en un error, que querías volver a mí, que no sabías en qué estabas pensando, que seguías sin entender -como yo- porqué tomaste tan fría decisión; dramático hubiese sido volver a casa escuchando una y otra vez esas últimas cinco canciones que te dediqué, a las cuales mencionaste "ya las había escuchado" con ese aire de indiferencia que tanto has practicado y que es letal. Dramático hubiera sido quedarme una hora más en mi coche, llorando al ritmo de la música por tu seco "adiós". Dramático sería pedirle por tercera vez al chico del autolavado que por favor aspire bien los asientos de mi coche, para que ya no queden esos brillitos que soltó tu vestido después de esa última vez que bailamos juntos. Dramático sería voltear a ver un par de lillies y derramar un par de lágrimas, recordando ese día que cumplimos dos años y creí tenerte de vuelta, habernos recuperado y estar a punto de vivir un nuevo inicio... que al final era sólo un espejismo presagiando el inicio del final de nosotros dos.

¿Te acuerdas? Lamentablemente, yo sí. Y no puedo escapar de mi memoria traicionera. Así como tampoco puede de mi mente escapar esa duda... la duda de si te acordarás de lo vivido... de mi voz diciéndote "te amo", te la tuya diciéndome "yo más", del brillo en mis ojos que automáticamente respondía a tu sonrisa, de los veinte apodos que me pusiste, del raro sonido de mi garganta cuando no estaba de acuerdo con algo, de tu mirada nerviosa al pronunciar "¿cómo me veo?" antes de salir a cenar con mis papás, de nuestras tardes de "hacer nada" que transformaban una televisión y unas palomitas en la más pura tranquilidad que pudiese existir en ese momento; de los Simpson y el "ya lo vi, pero déjale ahí porque me gusta"; de tu papá ocultando su cara de desesperación por mi incapacidad de aprender a esquiar en la laguna; de mis ojos llorosos -que después negaría- al final de esa comedia que vimos el día que salimos al cine por primera vez; de mi cara de asombro al verte en minifalda por primera vez; de tu cara de repudio al queso francés de color azul en casa de las chicas de intercambio y la mía fingiendo que no sabía tan mal, sólo para animarte a probarlo; de mi abrazo "protector" para que no te coquetearan; de tus gritos de aliento ante mis pobres pero entusiastas actuaciones en los partidos de fútbol; de tus primeros mensajes de texto grabados en el buzón de entrada de mi celular, mientras buscabas algo de qué culparme; de lo molesto de nuestros teléfonos de casa que nos impedían hablar por horas por el volumen tan bajo (sigo tratando de descifrar si era el mío o el tuyo); de la primera fiesta a la que me invitaste, donde evidentemente sólo era bienvenido por ti; de nuestro primer beso, que se transformó en decenas de ellos, y que no por eso dejó de tener esa magia especial que nos hizo perder la carrera ante el amanecer; de las pláticas hasta la madrugada, fuera de tu casa, cuando te quedabas dormida y despertabas diciendo alguna chistosa incoherencia; de tu advertencia "soy muy sentidita", y de cuando lo comprobé; de nuestros jueves de cine, que se transformaron en martes de cine y después en viernes y después en "¿hoy sí me puedes llevar?"; de nuestro "día 2" tan especial; de nuestra promesa de casarnos, de los nombres de nuestros dos hijos (niño y niña, por supuesto); de la vez que pasaste una tarde entera buscando una canción perfecta para nuestro vals; de nuestra luna de miel en París; de nuestros planes de recorrer el mundo juntos; de nuestros proyectos de empresas; de mi payasita; de tus melosísimos e-mails que me alegraban un rutinario día de trabajo; de tu petición de pasar tu curriculum a la de Recursos Humanos de la empresa donde trabajé para que te tomara en cuenta, "con suerte y trabajamos juntos"; de esa noche del baile de gala que decidimos irnos temprano; del día en que la prisa me hizo reventar una llanta de un banquetazo; del calendario que me regalaste y que taché día por día esperando tu regreso de ese viaje familiar que se me hizo eterno; de los repetidos "hacen una pareja genial"; de las tardes en la alberca; de mi mal genio al decirte "no se te ocurra lavar tu coche en bikini"; de los cientos de veces que lloré por todo y por nada frente a ti; de la vez que me quemaste con la plancha de pelo; del video que me regalaste en mi cumpleaños; del arreglo floral que le regalamos juntos a nuestras madres; de tus caras chistosas cuando andabas de simple; de tu computadora y sus mil virus; de tu laptop más lenta que yo y mi ritual para bajarme del coche; de los martes de sushi (¡que logré que te gustara!); de los días de playa y mi cara de preocupación cuando te pusiste el tatuaje; de tu carita de tristeza solidaria cuando mis pumas perdieron la final; de lo linda que resplandecías cada vez que te decía "¿adelgazaste verdad?"; de mi ceja izquierda levantada al verte en pijama aún cuando no era hora de dormir; de los portarretratos con esas fotos donde te ves increíblemente hermosa y yo no tan guapo como quisiera; de tu disposición durante el 25 aniversario de mis papás, que me hizo desear tener algo de tal magnitud contigo; de nuestras peleas y reconciliaciones; de los brownies, las empanadas, las french toasts, los hot cakes, los pasteles de chocolate, la carlota, la gelatina, los chocokrispies con cajeta, las zucaritas con leche, y todo eso que ni aún juntándolo podía igualar lo dulce de tus besos; la noche en tu casa con tus papás, y ese delicioso vinito espumoso, quesos y botanas gourmet que me hicieron sentirme parte de ti más que nunca; de tu regreso de esos viajes de compras donde lo único que importaba -después de darnos ese tan ansiado beso de bienvenida- era mostrarme todas y cada una de las prendas y accesorios que te compraste, con su respectivo "este me lo puedo poner en tu cumpleaños"; de los consejos que me pediste, que te pedí, que nos dimos, bien o mal, pero que nos hicieron saber que estábamos frente a la persona que queríamos nos aconsejara el resto de nuestras vidas; de las ciento veintitres mil cuatrocientas cincuenta y seis canciones que nos dedicamos, de los millones y millones de cosas que me harán recordarte y que -tal vez- te harán recordarme; de la duda por saber si habré significado tan poco para ti, para que en un abrir y cerrar de ojos tomaras tan tajante decisión de -aparentemente- olvidarme.

¿O te acuerdas? Yo sí me acuerdo. Y es precisamente a manera de agradecimiento por todo lo vivido durante esos veintiseis meses que juro ante lo más sagrado que esta será la última vez que me verás escribir algo con dedicatoria para ti; sé que te molestará, te conozco; y te ofrezco la más sincera disculpa de antemano, porque he sido egoísta al preocuparme solamente por buscar desahogarme.

Sé que ya no existe marcha atrás... pero aceptémoslo, después de tanto vivido, tampoco podrá -jamás- existir olvido.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Midnite news (again)

Queridos lectores, no están ustedes pa' saberlo, ni yo pa' contarlo... pero como a fin de cuentas este es mi puto blog, se lo chutan:

Hoy a mediodía me corrieron/despidieron/liquidaron/mandaron a chingar a mi mami de la chamba... ¿motivo? despido masivo... en octubre fueron como 20 (más los que faltan en noviembre)... ¿motivo del motivo? la "crisis de EUA"... que la neta es puro pedo alarmista, pero vamos, de algo se tienen que agarrar los de Recursos Humanos para su "adelgazamiento de nómina", con eso de que lo light está de moda...

El consuelo que me queda es que ya voy a poder tomar Tecate Light, Indio y Bohemia sin remordimientos... además, vengo de ponerme una pedota memorable en un antrillo con compañía de lujo (sí que sí, los que me tienen en Facebook ya se darán cuenta).

Y bueno, la verdad es que ando demasiado ebrio como para seguir contando, así que ahí se ven... gracias por venir, y claro, ¡¡¡vuelvan prontosss!!!