sábado, 21 de enero de 2006

5 hábitos para ser tan chido como Mr. Cougar

Haciendo a un lado el post antisentimentalón de hace días, y debido a las órdenes divinas de Marcos y Lola, que según fuentes albiespaciales, provenían del Vaticano, me dispongo a seguir con la cadena de los 5 Hábitos, la cual consiste en explicar 5 extraños hábitos que tengo; las reglas son las siguientes:

a) Deben ser 5.
b) Deben ser extraños.
c) Deben ser míos.
d) Al final escogeré a 5 personas para que describan sus 5 extraños hábitos.
e) Debo hacerles saber que "son los elegidos".

Helos aquí:

1) Gesticulo demasiado. Cuando me encuentro en una conversación, ya sea como emisor o receptor, automáticamente gesticulo con los ojos, la boca, la nariz, las manos, de manera exagerada a veces... tal vez para asegurar que estoy poniendo atención a lo que me dicen, o simplemente para mantener el efecto de mi tema. Algunos resumen este hábito en una palabra: mamón.

2) Lo primero que hago al prender el televisor, es realizar una estricta verificación de que el volumen se encuentre exactamente en el mismo nivel que lo dejé, o sea, con 40 rayitas. En caso de encontrar alguna anomalía, procedo a realizar los ajustes correspondientes, in-me-dia-ta-men-te. Curiosamente, también algunas personas resumen esté hábito en la palabra mamón.

3) A diario trato de conquistar al mundo. Disculpen, no lo puedo evitar.

4) Si paso frente a un espejo o cualquier pedazo de artefacto que refleje un poco de luz, me autoviboreo. A veces me peino, a veces saco el pecho, las pompas que no tengo, me acomodo la camisa, o pongo cara de guapo. Lo sé, soy una zorra metrosexual sin solución. Y un mamón.

5) Suelo escribir estupideces en mi blog (este es el más crítico y mamón de todos mis hábitos).

Los elegidos para continuar con esta cadena que tanto aporta a los documentos de conocimiento universal, son:
Espero que no haya resentimientos o mentadas de madre, fueron los primeros blogs que me llegaron a la mente.

Gracias, y vuelva pronto... en unos días, un post sobre el perfecto estereotipo del fresa masculino. Les encantará... o mejor dicho, a mí me encantará viborearlo...

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